LA IMPORTANCIA DE LA RELAJACIÓN
- Sofia Herrero

- 12 abr
- 2 min de lectura
Como comentábamos en la publicación anterior, posiblemente el mayor desafío al que estamos expuestos hoy en día es el estrés. Habiendo comprendido qué es, tiene sentido hablar de la relajación.
¿Cuántas veces hemos oído, o incluso dicho, frases como: “Necesito vacaciones para relajarme”, “Si no desconecto, no voy a poder seguir…”, “Tengo tantas tareas que no puedo relajarme” o “Si no me relajo acabaré enfermando”. Todas ellas reflejan una necesidad profunda de descanso interior.
Sabemos, en términos generales, qué significa la relajación. La RAE la define como aquello que no produce tensión o que no supone mucho esfuerzo. Sin embargo, no todos la hemos experimentado realmente en su profundidad. Una mente relajada es la responsable de una vida satisfactoria.
Posiblemente, si hiciéramos una encuesta sobre qué entiende nuestra sociedad por relajación, la respuesta iría en la línea de liberar el cuerpo y la mente de tensión. Esto es cierto, pero es importante comprender que existen distintos niveles de relajación: la superficial y la profunda.
El día a día nos exige un esfuerzo constante a nivel físico, mental y emocional, para el que no siempre estamos preparados. Cuando esta exigencia se prolonga en el tiempo, termina pasándonos factura. Es entonces cuando aparece el estrés, y, en la mayoría de los casos, no logramos relajar profundamente ni el cuerpo ni la mente.
El yoga nos habla de dos dimensiones que se complementan y que necesitamos equilibrar para vivir de forma sana, plena y serena: la dimensión interna y la externa del ser humano.
Habitualmente, tendemos a favorecer la dimensión externa, es decir, todo aquello que experimentamos a través de los cinco sentidos y los cinco órganos de acción. Encontrar equilibrio entre ambas es la clave para permanecer relajados y, por lo tanto con armonía en la vida.
Para ello, necesitamos incorporar el karma yoga (el yoga de la acción) en nuestro día a día para no acumular tensión física y mental, así podremos mantenernos estables en cualquier situación.
Si, además, incorporamos prácticas como Yoga Nidra, la respiración de la abeja (Bhramari) o el canto de mantras, comenzamos a actuar desde un estado más relajado y consciente. De esta manera, evitamos la pérdida constante de energía, nos mantenemos en equilibrio, mejoramos la concentración, permanecemos más tiempo en el presente y actuamos con mayor eficacia.
En ese estado, la relajación deja de ser algo puntual y se convierte en una cualidad interna, una forma de estar en la vida.
“El alivio de la tensión, la relajación y la paz mental son el secreto para la transformación” Swami Satyananda Saraswati
Si sientes que necesitas parar, recuperar tu equilibrio y aprender a gestionar la tensión desde la raíz, en nuestras clases encontrarás un espacio donde experimentar la relajación de forma real y progresiva, integrándola en tu día a día.





Comentarios