¿CÓMO GESTIONAR EL EXCESO DE PENSAMIENTO? (RUMIACIÓN)
- Sofia Herrero

- 14 jun
- 2 min de lectura
Algo muy habitual en los seres humanos es el exceso de pensamiento. Pasamos mucho tiempo al día dándole vueltas a temas que nos preocupan y, en ocasiones, nos volvemos obsesivos.
La mente es el instrumento que, junto con el cuerpo, nos permite viajar en esta aventura que llamamos vida humana. Sin embargo, en la mayoría de las personas y durante gran parte de la vida, se vuelve en nuestra contra, generando problemas donde no los hay. La razón por la que adopta este comportamiento es la fuerte identificación que hemos creado con el cuerpo, el ego, los pensamientos y las emociones. La manera en que vivimos se desarrolla sobre la creencia de que somos lo impermanente (cuerpo y mente), por lo que gran parte de nuestra experiencia gira alrededor de esta idea.
Uno de los efectos de esta identificación es una mente obsesiva que necesita razonarlo todo y filtrar la realidad a través del intelecto. Esto genera un exceso de pensamiento que trae consigo un gran consumo de energía mental y un impacto en el cuerpo físico en forma de emociones alineadas con aquello que pensamos. Generalmente, emociones negativas con una fuerte carga de enfado, insatisfacción, envidia, celos, frustración, aumento de los deseos y encaprichamiento.
Muchas personas están convencidas de que sus mentes no se comportan así, pero en realidad no son conscientes de que se encuentran profundamente condicionadas por ella. Por lo tanto, el primer paso es reconocer que, de alguna manera, somos esclavos de nuestra mente. Luego, desarrollar la capacidad de observarla y convertirnos en testigos de sus procesos. Esta actitud nos llevará progresivamente a soltar la falsa identificación y a experimentar el desapego. Esta actitud se desarrolla momento a momento para, finalmente, conducirnos hacia una mayor libertad interior.
Quizá la cuestión no sea eliminar los pensamientos, sino dejar de identificarnos con ellos. Cuando aprendemos a observar la mente sin reaccionar constantemente a su contenido, comenzamos a descubrir una dimensión más profunda de nosotros mismos, impregnada de calma, claridad y equilibrio.





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